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Alergia al veneno de abejas y avispas (himenópteros )

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La vacuna alergénica frente a las picaduras de himenópteros resulta eficaz en el 95-97 por ciento de los casos

Fuente: http://medininca.blogspot.com/2008/07/la-vacuna-alergnica-frente-las.html

Los expertos en Alergología indican que médicos y pacientes desconocen que existe un tratamiento eficaz frente a la alergia a veneno de himenópteros.
Se trata de la vacuna alergénica, que resulta eficaz en el 95-97 por ciento de los casos. “Gran parte de las personas que sufren una reacción alérgica tras la picadura de un himenóptero no son diagnosticadas al no ser enviadas al especialista de alergia y, por ello, no reciben un correcto tratamiento para su enfermedad, con el riesgo que implica para su vida esta situación”, ha explicado Arantza Vega, coordinadora del Comité de Himenópteros de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).

Esta especialista ha señalado que aunque no se puede predecir quien sufrirá una reacción alérgica tras ser picado por una abeja o avispa, “sí sabemos que las personas que ya han presentado una, en el 60 por ciento de los casos sufrirá una nueva reacción igual, o más grave que la anterior, si son picados de nuevo”. La mayoría de los pacientes que sufren una reacción alérgica por la picadura de estos insectos son atendidos en los servicios de Urgencias o en Atención Primaria. “El paciente desconoce que existe un tratamiento para curar su alergia y evitar que su vida peligre en caso de una nueva picadura”, ha asegurado.

La SEAIC recomienda a las personas que han tenido una reacción alérgica tras una picadura de himenóptero que acudan a un alergólogo para que éste les realice las pruebas pertinentes y, en los casos que esté indicado, se les trate con la vacuna específica para el veneno causante de su alergia.

Se estima que en España existe más de un millón de personas alérgicas al veneno de los himenópteros. Andalucía, Galicia, Castilla y León y Valencia son las comunidades autónomas que registran un mayor número de casos de alergia por esta causa. Las reacciones alérgicas más comunes son enrojecimiento, dolor, picor e inflamación en el punto de picadura y zonas adyacentes, afectando en algunas ocasiones un área muy extensa. Se estima que en torno a un 3 por ciento aparecen reacciones generalizadas (hipotensión, broncoespasmo y pérdida de conciencia) que son las realmente graves, ya que pueden poner en peligro la vida de la persona. La tasa de mortalidad anual se sitúa en un 04 por ciento por millón de habitantes, “es decir, que en España pueden morir entre 15 y 20 personas al año por la picadura de un himenóptero”, calcula la experta.

Los expertos señalan que la mayoría de las picaduras se producen durante los meses de verano, ya que la actividad tanto de avispas como de abejas aumenta con el calor. De igual manera, la exposición de la población es mayor por el aumento de actividades al aire libre, siendo los apicultores y los agricultores los que corren mayor riesgo de picaduras.

La inmunoterapia o vacuna alergénica es el único tratamiento curativo eficaz para las personas que han sufrido reacciones graves. Ésta consiste en la administración del veneno del himenóptero que le haya producido la reacción alérgica. Las dosis de veneno administradas son progresivamente crecientes, hasta llegar a una dosis de mantenimiento que es la que se repite periódicamente durante un plazo de cinco años. Según ha indicado la doctora Vega, “la inmunoterapia es el único tratamiento que combate la causa, produciendo una curación en el 95-98 por ciento de los pacientes. Pocas enfermedades alérgicas poseen un porcentaje tan alto de curación como la producida por el veneno de himenópteros. Habitualmente se indica en alérgicos con reacciones graves y pruebas positivas, independientemente del tiempo transcurrido desde la última reacción”.

El Comité de Alergia a Himenópteros de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) ha puesto en marcha la web www.alergiaabejasyavispas.com. Esta página, creada por alergólogos especializados en las reacciones alérgicas causadas por la picadura de los himenópteros, está dirigida tanto a pacientes como a la población general.

Esta especialista ha explicado que “el objetivo de esta web es ofrecer información divulgativa –diagnóstico, tratamiento, recomendaciones, etc- a cualquier persona interesada en esta patología alérgica, poco conocida entre la población general, para que se convierta en un lugar de consulta y encuentro sobre la alergia a abejas y avispas”

Bomberos en alerta contra las abejas

– Fuente: http://www.lasprovincias.es/valencia

 

Una picadura casi cuesta la vida a un miembro del cuerpo de Valencia y obliga a hacer pruebas de alergia al veneno de los himenópteros a todos sus trabajadores.
Un bombero de Valencia estuvo cerca de la muerte el año pasado. No fue fuego, ni humo, ni una caída lo que le colocó a un paso de fallecer. El motivo fue un shock anafiláctico tras la picadura de una abeja, una reacción alérgica imprevista que ha puesto en alerta al servicio de emergencia.

Con más de 20 años al servicio de los bomberos, Isidro Álvarez, no podía imaginar que un aguijón iba a llevarle a las puertas de la muerte. “Vivo gracias a mis compañeros y a la rapidez con la que actuaron”, confiesa mientras recuerda lo ocurrido el 26 de mayo del año pasado.

El peligroso picotazo lo recibió durante unas prácticas en una emergencia real. El enemigo era un enjambre de cuatro metros cuadrados en una casa deshabitada de la plaza Santa Mónica de Valencia.

No era la primera vez que se las veía con abejas, como bombero y como agricultor. “Creía que no era alérgico, porque me han picado otras veces y no había pasado nada, pero el rechazo puede aparecer en cualquier momento”, explicó.

Eso fue precisamente lo que ocurrió. “Desmontamos los panales y, de repente, una abeja me picó en un codo. Al principio, no le di importancia pero comencé a notarme mareado”, relató Álvarez. “Sentía como si me hubiera picado el enjambre entero. Me tumbé y perdí el conocimiento”. Acababa de sufrir un shock anafiláctico, una reacción adversa extrema al veneno de abeja.

Sus propios colegas lo trasladaron de inmediato a un hospital. Cuando llegó estaba casi en parada cardiorrespiratoria. Otro aguijón, el de una jeringuilla con adrenalina, se clavó tres veces en su corazón. Sólo el último pinchazo logró retornarle a la vida. Pasó dos días en la UCI y un mes de baja. “Nunca antes había estado tan cerca de la muerte”, confesó.

Tras el susto, el cuerpo de bomberos, puntero en España en retirada de enjambres y nidos de abejas, quiere curarse en salud. Casi todos sus efectivos se están sometiendo a pruebas para detectar a aquellos susceptibles de desarrollar alergia a las picaduras. De los 387 bomberos que han pasado un test inicial, 77 podrían generar una reacción adversa a las picaduras de himenópteros. Ahora están pendientes de análisis de sangre y pruebas cutáneas con veneno real para confirmar si dan positivo y, por tanto, integran el grupo de riesgo ante los temidos aguijones.

El estudio, primero que se realiza en Europa en prevención laboral contra picaduras, está impulsado por la Universidad Miguel Hernández, el investigador y médico de trabajo Rubén Cabrera y el médico jefe de los bomberos, José Manuel Álvarez. “Se trata de intentar prevenir lo imprevisible porque una alergia de este tipo se puede generar en cualquier momento”, resume Álvarez.

Como medida de precaución, a aquellos bomberos que están entre los 77 con riesgo de alergia se les ha apartado de los servicios con abejas. “Además, se les ha recetado medicación de urgencia para reaccionar a tiempo ante posibles picaduras”, explicó el jefe médico de los bomberos.

Casi 12 víctimas al año
Según Cabrera, “entre 10 y 12 personas mueren cada año en España por picadura de abeja y en Suramérica ya falleció un bombero el año pasado por este motivo”. La importancia de esta herramienta de prevención radica en que los bomberos de Valencia han llegado a realizar hasta 300 de estos servicios, diarios en mayo debido al proceso de floración que atrae a abejas y avispas.

“Valencia es la ciudad de las flores y las abejas”, aseguró el suboficial Robert Álvarez, experto en estos peculiares servicios. “Posiblemente sea el lugar de España donde más emergencias de este tipo atienden los bomberos”, agregó. Según este mando, en la retirada de nidos de abeja “cada bombero sufre unas cuatro picaduras, aunque hay quien ha acabado con nueve”. Los monos de apicultor superpuestos al traje de bombero “dan mucho calor y protegen bastante, pero no son una garantía total”. “Como atacamos su nido, las abejas se defienden con enorme agresividad. Se cuelan por todas partes, por las cremalleras, los guantes… Los aguijones llegan a atravesar el mono”, detalló.

De los dos tipos de emergencias con abejas que realizan los bomberos de Valencia, la recogida de enjambres es la menos peligrosa. La verdadera dificultad llega con la extracción de nidos, que puede durar horas e incluso días. En opinión del suboficial, “a veces son servicios más costosos y complicados que algunos incendios. Sin duda, son las emergencias en las que acabamos más lesionados”.

Los Bomberos crean un protocolo para neutralizar los riesgos de las abejas

Fuente: V. López Del Tell (Elche) para http://www.diarioinformacion.com

El suboficial del Parque de Elche diseña un plan que se aplica en toda la provincia basado en la formación para atajar colmenas y enjambres.
Los Bomberos han normalizado sus actuaciones para hacer frente a los riesgos de las abejas mediante un protocolo que están aplicando los parques de toda la provincia. El suboficial jefe del área operativa del Baix Vinalopó, José Soler Bonet, ha sido el encargado de diseñar un plan que ha fijado las pautas de actuación y el material necesario para neutralizar las colmenas silvestres y los enjambres cuando pueden ser peligrosos para las personas.
Los Bomberos han tenido que adaptarse a los nuevos tiempos para poder ofrecer el servicio de recogida de enjambres y colmenas de una forma racional y compatible con la sostenibilidad. “La crisis de la miel provocó que, en una zona como la nuestra donde prima el turismo, las urbanizaciones e infraestructuras, descendiera mucho el número de apicultores”, explica el suboficial. En los años 80 y 90 los Bomberos disponían de una lista de apicultores muy extensa a la que recurrían cuando un ciudadano daba aviso de una situación peligrosa a causa de las abejas. “El número de profesionales se redujo tanto, y los pocos que había no podían acudir principalmente por sus quehaceres profesionales, que tuvimos que ponernos al día, porque los problemas de este tipo siempre acababan en nuestra centralita”, asegura José Soler.

Necesidad
La demanda de los ciudadanos encontró respuesta en este bombero aficionado a la apicultura. “Aprendimos de los profesionales y de los libros. Teniendo en cuenta que la abeja es una especie protegida no podíamos llegar y destruir las colmenas sin más, así que nos preparamos hasta normalizar el servicio”, expone Soler. Él es el encargado de ofrecer una acción formativa entre los bomberos de toda la provincia para que estén preparados para actuar en caso de urgencia. “Lo primero que hacemos siempre es avisar a los apicultores que nos han facilitado sus contactos, porque no se trata de quitarle a nadie el trabajo. De hecho, seguimos animando a que los interesados nos llamen para tener sus teléfonos en la base de datos”, afirma el suboficial, quien recuerda al ciudadano que “este tipo de servicios generan unas tasas, por lo que al final es mejor que los realice un profesional”.
Otro punto que el responsable del servicio quiere dejar claro a los ciudadanos es que “la neutralización sólo la realizamos cuando hay un enjambre o una colmena de abejas, por ser una especie protegida. Para tratar los problemas generados por avispas u otros insectos no protegidos, existen empresas de desinsectación que se encargan de ello”, apunta el responsable del Parque de Bomberos de Elche-Baix Vinalopó. En la comarca se atienden cada año más de 80 casos de abejas, “destacando lógicamente los meses de primavera”. Hay que tener en cuenta que las abejas, cuando la colmena se hace muy grande o una reina es expulsada y se lleva consigo a parte de la colonia, se marchan a otro sitio buscando el lugar más idóneo para su asentamiento. “Pueden estar hasta tres días en forma de enjambre, que es cuando vemos como una pelota de abejas que lo que hacen es proteger a su reina y llevarla a un lugar tranquilo y donde haya alimento”, explica el responsable de la unidad, quien recalca que “para hacer ese transporte eligen los meses de mejor climatología”.
Cuando los Bomberos reciben una llamada de alerta, primero valoran si es un enjambre (multitud de abejas con su maestra, que juntas salen de una colmena para formar otra colonia) o de una colmena silvestre (recipiente construido para habitáculo de las abejas). El enjambre es menos peligroso que la colmena. “En él las abejas no están en su casa y, por tanto, no tienen el sentido de proteger su territorio. Están de paso y, por ello, se pueden encontrar enjambres en lugares tan extraños como un semáforo, árboles de parques, bancos o un espejo de coche”, afirma Soler. En un reciente parte de novedades de la Policía Local de Elche se cita textualmente: “Detección de un panal de abejas en la parte posterior de una motocicleta, cuyo conductor se percató de ello cuando se encontraba en marcha, deteniéndose de inmediato, dando aviso a los Bomberos”.

Peligrosidad
Este tipo de casos, que parecen más propios del cine que de la realidad, “se dan porque las abejas, cuando están cansadas y cae la noche, se resguardan para con el alba volver a buscar el lugar para su asentamiento definitivo”. En estos casos “el peligro es menor también porque esas abejas se han alimentado más de lo normal para soportar dos o tres días de viaje y llevan el buche lleno, lo que les impide hacer el movimiento para picar. Además, guardan sus fuerzas para buscar su sitio. Los enjambres no atacan si tú no los atacas”, asegura Soler.
El caso de la colmena silvestre (distinta a la racional que utilizan los apicultores para producir jalea, miel y cera) es más complejo. “Fue famoso el caso de la basílica de Santa María. Allí se formó una colmena inmensa bajo unas tablas de madera”, cuenta el bombero, quien apunta que “las abejas buscan lugares tranquilos, donde pase muy poca gente”. Otro caso que Soler recuerda se dio en un chalé de Matola. “Las casas de campo que son ocupadas sólo en verano suelen ser sitios frecuentados por las abejas, que forman sus colonias principalmente en chimeneas, grietas, hasta en un “colombaire” encontramos hace semanas una colmena”, afirma José Soler.
La forma de actuar de los Bomberos se ha profesionalizado. Además del vestuario de protección adecuado, utilizan enseres propios de la apicultura para introducir en cajas a las abejas, “que después soltamos en lugares apartados, en plena naturaleza”. Además, usan ahumadores para adormilar al insecto y feromonas para atraer su atención hacia el recipiente. Cuando la colmena ya se ha trasladado, rocían su antigua colmena con gasoil o vinagre para evitar su regreso. “En poco más de media hora podemos retirar la colmena en casos normales. En la basílica de Santa María necesitamos mucho más tiempo porque allí se recogieron el triple de abejas de lo normal”.

Picaduras: llega el calor y también los insectos

Fuente: Juan Casado para http://www.elmundo.es/elmundosalud

Las picaduras de insectos son frecuentes, especialmente durante los meses de primavera y verano. Aunque la mayoría de estas picaduras sólo producen una pequeña lesión local de poca importancia, a veces dan lugar a problemas graves en niños alérgicos a los venenos de los insectos.

¿Qué insectos producen picaduras?

Algunos insectos son comunes a todas las zonas: abejas, avispas, abejorros, mosquitos, pulgas, chinches, hormigas y garrapatas. Las arañas no pican, muerden.

  • Las abejas dejan el aguijón visible al picar, adherido a la piel, que es necesario quitar inmediatamente, sin romperlo. La abeja que ha picado no puede volver a picar, después muere.
  • Las avispas, sin embargo, pueden volver a picar, no dejan el aguijón, motivo por el cual el niño debe ser retirado del lugar donde fue atacado. Además, la picadura de la avispa amarilla libera una sustancia que atrae a otras avispas cercanas. Por tanto, si la picadura es visible y tiene aguijón, es de abeja; si no se ve, lo más probable es que sea de avispa.
  • Los mosquitos pican en las zonas de la piel no protegida por la ropa: brazos, piernas, cabeza y cuello.
  • Las pulgas y los chinches pican en las zonas cubiertas de ropa y con picaduras repetidas, porque se introducen debajo de la ropa del niño.
  • Las arañas muerden, dejan un punto en el centro de la lesión. Suelen ser arañas pequeñas, ya que en nuestro medio no existen las arañas grandes venenosas de los países con selva o tropicales.
  • Las garrapatas de los perros pican y se pegan a la piel donde pueden permanecer desapercibidas durante mucho tiempo.

¿Qué síntomas producen las picaduras de insectos?

Afortunadamente, la mayoría de estas picaduras producen sólo problemas locales leves, consistentes en hinchazón, dolor, enrojecimiento y picor en el lugar de la picadura.

Algunas personas, muy pocas, son muy alérgicas a las picaduras de algunos insectos, especialmente avispa y abeja. Estos niños tienen una reacción grave inmediatamente después de la picadura que consiste en dificultad para hablar y respirar, hinchazón de los labios y la cara, debilidad, mareo y algunas veces urticaria, que se reconoce por la aparición de manchas rojas, ronchas o habones en la piel, que pican mucho. Este cuadro se llama anafilaxia y es tan grave que puede matar al niño. Por ello tienes que reconocerlo inmediatamente para trasladarlo rápidamente a un centro sanitario.

Algunos padres saben que su hijo es alérgico pero otros no, lo averiguan cuando al niño le ha picado el insecto.

¿Qué debo hacer si mi hijo tiene anafilaxia o alergia grave?

  • Acudir inmediatamente al hospital o al centro sanitario más cercano.
  • Si su hijo es un alérgico conocido a las avispas o a las abejas debe llevar siempre un kit de tratamiento que consiste en una jeringuilla de autoinyección cargada con adrenalina para administrársela inmediatamente. Estas inyecciones vienen en un estuche de emergencia. Su médico le indicará dónde y cómo debes usarla.
  • Después, con tranquilidad, será necesario iniciar un programa de vacunación contra el veneno al que es tan alérgico.

¿Cuál es el tratamiento de las picaduras de insectos?

En primer lugar, debe mirar si el aguijón permanece en la piel. En este caso hay que quitarlo sin romperlo, con una pinza o con una aguja estéril, moviendo el aguijón hacia los lados. Después la herida se lava, y si es posible, se aplica un antiséptico para evitar la infección. Para el dolor se aplica hielo cubierto con un paño limpio o bien compresas o paños fríos, tanto para las picaduras de avispas, como para las de abejas, araña u otros insectos. El dolor se puede aliviar también poniendo sobre la picadura una mezcla casera hecha al 50 por ciento con agua y amoníaco o una loción en forma de espray, pomada o barritas comercializadas para estos casos, que contienen amoníaco, analgésicos locales o corticoides, que pueden adquirirse en la farmacia.

La garrapata tiene que ser retirada de la piel, cogiéndola con unas pinzas o con las uñas protegidas con un pañuelo de papel. La garrapata, que debe ser atrapada lo más cerca de la piel, se moverá hacia un lado y hacia el otro, lentamente, sin brusquedad, hasta que se desprenda. Cuando se tira hacia fuera bruscamente, la garrapata se rompe, quedando la cabeza adherida a la piel. No aplaste ni tire la garrapata al suelo, ponla en el inodoro y deja que el agua la arrastre. Después lávese las manos con agua y jabón y aplique compresas o paños fríos sobre la picadura, esto hará disminuir el dolor y la inflamación. Algunas veces, las picaduras se infectan, en la mayoría de los casos por el rascado del propio niño. En estas situaciones, la inflamación y el enrojecimiento persisten más de 24 horas.

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