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Alergia al veneno de abejas y avispas (himenópteros )

Manejo de las claves Dicotómicas

 

Las claves dicotómicas empleadas para identificar especies animales o vegetales están constituídas por una serie de pasos, encadenados de forma que, eligiendo cada una de las dos alternativas que se ofrecen, concretamente aquella cuyos caracteres concuerdan totalmente con el ejemplar que se pretende identificar, se va avanzando de un paso a otro hasta llegar a su identificación. Los principios generales a la hora de emplear una clave como las que aparecen más abajo, son los siguientes:

1. Todos los pasos (u “horquillas”) están ordenados mediante un número en el margen izquierdo y constan de dos proposiciones (“ramas”) opuestas que se excluyen mutuamente (rama “A” y rama “B”). A la vista del ejemplar, se escoge una de las dos proposiciones y se excluye la otra; la “rama” escogida envía nuevamente (número que aparece al final de la proposición) a otra horquilla, y así se va progresando.

2. Si no coinciden con el ejemplar ninguno de los caracteres de las dos ramas de una horquilla, se debe en principio a que el camino seguido es falso, con lo que hay que remontarse hasta la horquilla en que se eligió la rama incorrecta y volver a elegir.

3. La identificación concluye al hallar el nombre científico de la especie, constituído por dos palabras, ambas en cursiva: género (cuya primera letra siempre va en mayúscula) y especie.

4. En el caso que nos ocupa existe una primera clave que nos lleva en primer lugar a la subfamilia (Polistinae, Vespinae) y luego al género. Ya encuadrado el ejemplar en el género correspondiente, hay que dirigirse para cada uno de ellos a la clave de especies, en la que se puede llegar a la especie en cuestión.

5. Las “ramas” que desembocan en nombres de especies llevan, al final, una referencia a las correspondientes figuras de cuerpo entero recogidas en el “Álbum de fotos”. 


NOTAS

* Como se indica al principio de la página, estas claves son exclusivamente para la identificación de individuos del sexo femenino (tanto reinas como obreras), que son los únicos que tienen aguijón y pueden picar. Para diferenciar ambos sexos es necesario contar el número de segmentos antenales (13 en los machos, 12 en las hembras) y de segmentos visibles en el abdomen (7 en los machos, frente a los 6 de las hembras).

1. Las claves son válidas en principio para toda Europa, al estar incluída la totalidad de las especies de véspidos sociales que se conocen del continente y las islas circundantes. Esta amplia cobertura taxonómica y geográfica tiene ventajas indudables y evidentes, pero también lleva implícita cierta “insensibilidad” a la variación de nivel más o menos local o individual, y unas claves de este tipo tienen inevitablemente ciertas limitaciones: a) unas claves de ámbito continental no necesariamente cubren todas las coloraciones locales de las especies tratadas; b) por otra parte, la coloración de los véspidos está sujeta a cierta variabilidad individual, y la identificación de algunos individuos “aberrantes” puede resultar imposible para no especialistas; c) además, es posible que la edad de un espécimen o el tratamiento que haya recibido desde el momento de su recogida hagan poco visible alguno de los caracteres diagnósticos (por ejemplo, la pilosidad puede estar muy desgastada, o los colores se pueden haber alterado por contacto con determinados productos químicos, etc.). Por otra parte, estas claves están concebidas sólo para fauna europea, y con material no europeo podrían llevar a error, dado que no necesariamente cubren algunas formas de coloración o especies de otros territorios.

2. En las claves se ha dado preferencia a caracteres fiables de detección relativamente sencilla (coloración, sobre todo), pero en el caso de especies muy semejantes no ha quedado más remedio que recurrir a detalles morfológicos cuya evaluación es relativamente problemática, a sabiendas de que a veces el usuario, a falta de una colección de referencia, va a tener que conformarse con una identificación final no totalmente concluyente, del tipo “sp. A o sp. B” en lugar de poder decidirse por una especie concreta.

3. También se ha evitado en lo posible, tanto en las claves como en las fichas de las especies, la terminología entomológica especializada, pero siempre resulta imprescindible el uso de unos cuantos términos de este tipo, que en el texto aparecen en negrita y que se explican en el “Glosario” final (Apéndice I). Igualmente, se han evitado caracteres que requieran instrumentos de medición microscópica.

4. En las claves, el símbolo “#” remite a las fichas de géneros y especies. 

5. En las claves de especies, aparecen con este cartel ”  ” los nombres de las especies y formas más comunes en Europa, y con este ”  ” las poco comunes; por otra parte, las que tienen un área de distribución reducida llevan la indicación “[DR]” (Para más detalles, ver los datos de distribución de las fichas).