El Propofol es un anestésico de uso muy habitual en la actualidad, tanto en intervenciones quirúrgicas que requieren anestesia general como en procedimientos que solo precisan sedación. Entre sus principales ventajas se encuentran su rápida acción, una menor incidencia de náuseas y vómitos tras la intervención, un mejor control del grado de sedación y una recuperación más rápida al finalizar el procedimiento.
Durante años ha habido cierta confusión con el uso de este fármaco en pacientes alérgicos al huevo ya que, entre sus excipientes, se incluyen “fosfátidos de huevo purificado” o “lecitina de huevo”, desaconsejándose su administración en pacientes con hipersensibilidad a alguno de sus componentes según el prospecto.
Por este motivo, en muchas cirugías se utilizaban anestésicos alternativos. Sin embargo, debido a las consecuencias que puede tener restringir de forma injustificada un fármaco, distintos grupos de anestesistas y alergólogos han estudiado si realmente existe un mayor riesgo de reacción alérgica al Propofol en pacientes con antecedentes de alergia al huevo. Los estudios realizados en numerosos pacientes de todo el mundo no han encontrado que las personas con alergia al huevo presenten más reacciones al Propofol que aquellas sin alergias alimentarias. Esto puede deberse a que las proteínas responsables de la alergia al huevo no estén contenidas en el fármaco y, en cualquier caso, no en la cantidad suficiente para producir una reacción.
Cabe destacar que los pacientes que van a ser intervenidos quirúrgicamente son evaluados previamente por el equipo de Anestesia, y durante la intervención permanecen bajo la supervisión de profesionales específicamente formados para detectar y tratar cualquier reacción alérgica.
Por tanto, se puede concluir que el Propofol, en general, es un anestésico seguro para personas alérgicas a huevo.
Alicia Gómez López
Servicio de Alergología
Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz