¿En qué consisten las “vacunas” de alergia?
La inmunoterapia específica con extractos de alérgenos, comúnmente conocida como vacuna de alergia, consiste en la administración de un “extracto” del alérgeno responsable de la enfermedad, mediante dosis progresivamente crecientes a intervalos regulares de tiempo, con la finalidad de inducir la tolerancia necesaria para controlar la respuesta alérgica. En los casos en que está indicada, se considera el único tratamiento capaz de modificar el curso natural de la enfermedad alérgica.
¿Qué peligro conlleva el tratamiento con vacunas de alergia?
Las vacunas conllevan un riesgo de reacción adversa al igual que cualquier otro tratamiento, aunque al administrar un producto al que el paciente está sensibilizado se debe tener un control adecuado, dado el riesgo de reacción alérgica. Generalmente, las reacciones son locales, con hinchazón o picor en el lugar de la aplicación, sea subcutánea o sublingual. Las reacciones más graves son infrecuentes y ocurren en los primeros minutos tras la administración subcutánea, por lo que es recomendable permanecer al menos 30 minutos en observación en el centro donde se administra.
¿Cuánto tiempo debe mantenerse la vacuna frente a la alergia?
El tratamiento con inmunoterapia se mantiene entre 3 y 5 años, dependiendo de la evolución. En la mayoría de los casos se prefiere completar los 5 años.
¿Qué diferencia existe entre la vacuna inyectada y la sublingual?
Las vacunas inyectadas, administradas por vía subcutánea, se consideran más eficaces, aunque el riesgo de reacción es mayor. Las vacunas sublinguales son más seguras y se pueden tomar en casa, pero tienen el inconveniente de que requieren una dosificación diaria durante un tiempo prolongado.
¿Se puede comenzar el tratamiento con vacunas a cualquier edad?
Generalmente se recomienda a partir de los 5 años de edad, aunque en algunos casos puede administrarse antes.
¿Debe suspenderse el tratamiento con vacunas durante el embarazo y la lactancia?
Una vez alcanzado el mantenimiento de la vacuna, y si se han tolerado las dosis iniciales, puede continuarse con su administración durante el embarazo. En caso de comenzar con una nueva vacuna, es recomendable posponerla hasta después del parto. La lactancia no contraindica el tratamiento con vacunas en la madre.
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