Se ha descrito una relación directa entre la contaminación ambiental y la frecuencia de alergia respiratoria, de forma que su incidencia es mayor en la población que reside en medios urbanos. En este sentido, parece tener una especial importancia la emisión de las partículas contaminantes procedentes de los motores diesel, que alteran la estructura del polen aumentando su capacidad de inducir una respuesta alérgica en personas susceptibles.