¿Cuál es la causa del asma?
El asma es una enfermedad inflamatoria del bronquio, en la mayoría de los casos relacionada con la sensibilización a un alérgeno ambiental (pólenes, hongos, ácaros o epitelios de animales domésticos, entre otros). En otros casos, la causa del proceso inflamatorio es desconocida, aunque parece estar relacionada con ciertos determinantes genéticos y antecedentes de infecciones respiratorias en la infancia.
¿Cómo se manifiesta el asma?
El asma se manifiesta habitualmente en forma de crisis recurrentes, de frecuencia e intensidad variables, con cuatro síntomas fundamentales: tos, dificultad para respirar, opresión torácica y pitos en el pecho. En los casos más leves, la tos seca puede ser el único síntoma. Cuando el asma es grave, los síntomas se hacen persistentes, interfiriendo constantemente en las actividades diarias y el reposo nocturno. Por este motivo es fundamental un adecuado control del asma desde el momento del diagnóstico.
¿Por qué se desencadenan las crisis de asma?
Las crisis de asma ocurren por un estrechamiento del bronquio inflamado (broncoespasmo), causado por estímulos como la exposición a una elevada carga ambiental de alérgenos, las infecciones respiratorias, el ejercicio físico, el humo del tabaco y otros contaminantes. También algunos medicamentos como los antiinflamatorios no esteroideos y ciertos antihipertensivos (betabloqueantes) pueden inducir un broncoespasmo.
¿Se puede curar el asma?
En algunos casos, el asma se cura espontáneamente o involuciona hasta el punto de causar cada vez menos síntomas. En los casos de asma alérgica por pólenes o ácaros, la respuesta a la inmunoterapia suele ser satisfactoria, siempre que este tratamiento esté adecuadamente indicado y pautado. En caso de pacientes muy alérgicos, con sensibilizaciones múltiples, o cuando no se detecta ninguna alergia subyacente, el asma se considera una enfermedad crónica que requerirá un tratamiento mantenido con inhaladores de control.
¿Puede hacer deporte un asmático?
En general, el ejercicio físico moderado es recomendable en personas asmáticas, aunque siempre bajo un control médico adecuado. En el caso particular del asma inducida por ejercicio debe tenerse en cuenta la necesidad de unas medidas preventivas adecuadas, siguiendo las recomendaciones del médico especialista.
¿Debe suspenderse el tratamiento antiasmático durante el embarazo y la lactancia?
En general, se recomienda evitar el empleo de fármacos durante el embarazo, dado el riesgo de malformaciones. Sin embargo, en una mujer asmática embarazada es muy importante obtener un adecuado control de la enfermedad, ya que una crisis puede ser causa de un importante sufrimiento del feto por falta de oxígeno. Si para alcanzar este control es necesario el uso de medicación, no debe suspenderse ni demorarse su administración.
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