Francis Bacon y su estudio de Inocencio X

25 de febrero de 2017


 
    Autora: María Luisa González Gutiérrez  

    Servicio de Alergia de Hospital Clínico San Carlos de Madrid

Francis Bacon nace en Dublín un 29 de Octubre de 1909. Sus padres le pusieron el mismo nombre Francis como su ilustre antepasado Francis Bacon (1561-1626, célebre filósofo, político, abogado y escritor inglés, padre del empirismo filosófico y científico) Su vida transcurrió entre Irlanda e Inglaterra pues sus padres eran británicos. A partir de 1925 vivió en Inglaterra. Su padre era militar inglés retirado que criaba y entrenaba caballos de carrera

Padecía asma crónica y alergia por lo que tuvo una formación irregular ya que esta enfermedad le impedía acudir al colegio. Le administraban morfina cuando sufría ataques de asma intensos.

Rechazado y maltratado por su padre por su homosexualidad y ante la indiferencia de su madre fue expulsado de casa a los 16 años y enviado a centro Europa con un amigo de la familia llevando una vida bohemia. En 1925 vuelve a Londres y toma clase de dibujo y pintura y sigue después una formación autodidacta. Trabaja de diseñador de interiores. 

Se presentó como voluntario para guardia de ataque pero tuvo que abandonarlo por su asma. Su reputación como pintor empezó a despegar en 1933 con su CrucifixiónSobreviven pocas obras de su juventud pues apuñalaba sus lienzos o los partía hasta 1953 en que comenzó su obra a circular en grandes galerías y dieron la vuelta al mundo. Entre 1960 y 1965 realizó dos exhibiciones en la Galería Malborough Fine Art en Londres con más de 50 obras. Posteriormente expone en galerías de todo el mundo. El aspecto inquietante y hasta violento en sus cuadros refleja las vivencias de Bacon como la guerra de la independencia de Irlanda, las contiendas mundiales (segunda guerra mundial) además de su problema de salud y su homosexualidad junto con el desamor y rechazo de sus progenitores.

“Entre el nacimiento y la muerte siempre ha existido lo mismo: la violencia de la vida”. “Nacemos con un grito, nos encontramos en la vida con un grito, y tal vez el amor sea un mosquitero entre el miedo a la vida y el miedo a la muerte. Esa fue una de mis obsesiones reales. Los hombres que he pintado estaban en situación extrema, y el grito es una transcripción de su dolor” (en su última entrevista en 1992).

Su primer éxito de crítica llegó en 1944 con Tres estudios de figuras junto a una crucifixión considerado hoy como una de los cuadros más originales del siglo XX ( Tate Gallery de Londres)

Su obra, obsesionada con la representación del cuerpo humano ha sido encasillada en el informalismo, el expresionismo y el surrealismo o el racionalismo. Simplemente prosiguió lo que él consideró [en las entrevistas publicada que le hizo David Sylvester a lo largo de los años sesenta] una línea pictórica “postpicasiana”, siguiendo la vía abierta que Picasso dejó con la figuración y la representación obsesiva del cuerpo humano.

Recibe influjos de Munch en el trazo, de Van Gogh en las tonalidades, de Giacometti en la concepción del espacio y del mismo Goya en la angustia de los rostros y los cuerpos por lo que su arte refleja como ningún otro al hombre del siglo XX.

En 1953 sus series de Screaming Popes , inspiradas en El retrato del Papa Inocencio X  de Velázquez, dieron forma a un estilo propio y peculiar. La obra original de Velázquez de 1650 fue reinterpretada por Francis Bacon en más de cuarenta pinturas, estudios y bocetos tres siglos después. Una obra a la que recurrió de forma reiterada desde una primera vez en el año 1940. El cuadro de Inocencio X de Diego Velázquez (1599-1660) fue encargada por este papa debido a la fama que ya había adquirido el pintor siendo acabado alrededor de 1650.
La expresión del papa es tensa, con el ceño fruncido, opuesta a los retratos papales realizados por Rafael y otros pintores con expresiones más afables. Una de las características de Velázquez es que era capaz de penetrar psicológicamente en el personaje para mostrarnos aquellos aspectos ocultos de su personalidad.

A la izquierda, el cuadro de Diego Velázquez “Inocencio X”, 1650; óleo sobre lienzo, 140 cm x 120 cm, Galería Doria Pamphili, Roma.  A la derecha, el cuadro de Francis Bacon, “Estudio según el retrato del Papa Inocencio X por Velázquez”, 1953; óleo sobre lienzo, 153 cm x 118 cm, Art Center, Des Moines (EE.UU.).

Bacon orientó la obra siempre a hacer salir del Papa otras sensaciones que veía palpitar en el cuadro como la agonía, la amenaza y el aislamiento… Las líneas verticales que descomponen la figura al mismo tiempo que la contienen corresponden a esa angustia. La boca abierta en forma de círculo y los dientes contribuyen a ahondar en nosotros la sensación de que el cuerpo está vibrando y se vaporiza… (Alfredo García- Alargos, Arte e historia, 2015).

Bacon cree que a cada persona le rodea una especie de “emanación” y que al trasladarlo a un retrato aparece inexcusablemente en él la violencia. Aclara: “nuestra existencia está siempre velada, vivimos a través de velos o cortinas y si hay violencia en los cuadros es porque se ha corrido uno de esos velos o cortinas”. No hay duda pues que podemos asignarle aquí a la pintura, en tanto que participa de descorrer los velos que ocultan nuestra existencia, un cometido en pos de descubrir o desvelar la verdad.

Su pintura, según Bacon, “trata de mi tipo y de psique, trata de mi tipo de entusiasta desesperación”. “Una pintura no es un aglomerado de cosas que comprender sino una cuestión de instinto. Espontaneidad, accidente, sugerencias emocionales”.

Bacon pinta a partir de manchas irracionales, manchas de las que salen las figuras.

“Uno presenta la sensación y el sentimiento de vida del único modo que puede. No digo que sea un buen modo, pero lo haces lo más hondamente que puedes” (FB)

En una entrevista en la Galería Malborough de Londres en 1991, un año antes de su muerte, dijo “tengo una crisis de asma” y fue como si hubiera dicho “paren la vida, vuelvo en un rato”. Su cara se volvió violeta, como las rayas de su camisa, hasta que volvió a su ser…

No era la primara vez que tenía que posponer una entrevista por una crisis de asma.

Usaba Ventolin en público y si no lo tenía se sentía perdido y se volvía huraño.

Todas las caras de Bacon son víctimas de una ventolera, como si la carne fuera agitada por un ciclón. Como su propio cuerpo, los personajes de sus cuadros buscan violentamente el aire. Como el pulmón de un asmático, el aire es el deseo que impulsa la violencia de esas huidas que retrata. (Juan Cruz. Encuentros con heterodoxos, 2016)

Su asma fue empeorando y en 1989 ya no le permitía seguir con la pintura. Además se le intervino de un carcinoma renal.

En 1992 vino a Madrid para inaugurar una exposición y verse con su último amante, un banquero. Allí murió a los 82 años.

BIBLIOGRAFÍA

  • Grandes entrevistas. Arte. Entrevista a Francis Bacon, Judith Cuba. Ultima entrevista a Francis Bacon. Junio 2005.
  •  Francis Bacon: “Lógica de la sensación” Gilles Deleuze 2º edición 2002. Ed. Arena Libros.
  •  El Papa Inocencio X de Bacon | La guía de Historia del Arte http://arte.laguia2000.com/pintura/el-papa-inocencio-x-de-bacon#ixzz4NXzIeKrF 
  • Francis Bacon: I painted to be loved. Interview by Francis Giacobetti conducted on February 1992, published en The Art Newspaper, nº 137, June 2003, 28-29.
  • Francis Bacon. Radiografía de la distorsión. A propósito del libro Entrevista con Francis Bacon, de David Sylvester.
  •  Unas miradas cruzadas entre Diego Velázquez y Francis Bacon sobre el retrato de Inocencio X: ilusión y sensación. Arte/España. Publicada en Enero de 2013 por Marieg.
  • Francis Bacon “Pesadillas sobre lienzo” . Revolución 88. Kevin Sánchez, 27 de Enero de 2013.
  • Inocencio X. Wikipedia. Ultima modificación en septiembre de 2016.
  • Inocencio X. ArteHistoria. Biografía y vidas 2004-2016.
  • Francis Bacon. Características artísticas de un pintor inclasificable. Algargos, Arte e historia. Alfredo García. 28 de septiembre de 2015.
  • Francis Bacon. Martin Hammer Ed. Phaidon Focus. 2013.
  • Psicoterapia Online: Todo es mente. José Miguel Martin Vázquez. Licenciado en Psicología en la UAM 2014.
  • Asmáticos: seres con respiración torcida. María Jesús Espinosa de los Montero García. Jot Down. El País. 2015.
  • Por dónde entra el aire en los cuadros de Bacon. Encuentros con heterodoxos (Ediciones El País). Juan Cruz. 11 de agosto de 2016.

Para citar este artículo:

González, ML. (25 de febrero de 2017). Francis Bacon y su estudio de Inocencio X. [Mensaje en un blog]. Blog del Comité de Humanidades de la SEAIC. Recuperado de https://www.seaic.org/profesionales/blogs/humanidades

Yo te maldigo, urticaria

29 de enero de 2017

 

 

Yo te maldigo, urticaria,

por las penas que me mandas,

por las ronchas, los habones,

los picores a mansalva,

y las noches de desvelo

en que nada me da calma,

y en que solo me adormezco

al llegar de la alborada.

 

No es la ausencia de sueño,

aunque mucho lo echo en falta,

ni siquiera las rojeces

que todo mi cuerpo abarcan,

ni el temido angioedema

que me oprime la garganta,

mas por encima de todo

– y por ende a gran distancia-,

este picor tan intenso

que con nada se me aplaca.

 

Quemazón y comezón,

reconcomio que me mata,

desazón y picazón,

prurito que me desangra,

escozor y rascazón

que a diario me acompañan;

y no me son atenuantes

ni las duchas de fría agua,

ni el jengibre, ni la avena,

ni las hojas de albahaca,

ni la c, vino argundientee mandas1),úrcuma o la menta

o el vinagre de manzana,

ni los antihistamínicos,

que tampoco me hacen nada.

 

Yo te maldigo, urticaria,

por las penas que me mandas,

el día que desaparezcas

brindaré por la tu marcha,

y el vino mejor que tenga,

o el mejor champán o cava,

como suave terciopelo

deleitarán toda mi alma,

y será tal la algazara

que se oirá en toda España.

 

Ignacio Dávila

 

Ganador del I Certamen de Alergia y Humanidades en la modalidad de “Poesía”

Un caso insólito

29 de enero de 2017

Llevo más de un mes en el hospital. Perdí el conocimiento en plena calle y cuando desperté ya estaba aquí. Al principio me hacían pruebas, que si un “tac”, unos análisis, una resonancia, pero creo que ya me han dado por imposible, porque todo está bien y no saben que me pasa. Por las mañanas rodean mi cama varias batas blancas que discuten sobre enfermedades raras: ¡no!, en ese síndrome no hay visión borrosa, ¡no!, ese cuadro nunca se acompaña de vómitos, ¡no!, en esa patología jamás se ha visto pérdida de conciencia. Y así. Es mi momento de gloria, porque aunque nunca me hablan ni me miran, me hacen sentir importante. Me gustaría que me descubrieran algo, aunque sólo fuese para darles esa satisfacción.

Yo me encuentro bien; no se come mal y total, tampoco tenía trabajo…, aquí nadie me obliga a levantarme, ni me manda al supermercado o a sacar la basura. Al revés, todos son muy agradables y si necesito algo sólo tengo que tocar el timbre.

Cuando tiene turno de noche la enfermera rubia de las tetas estupendas, mando a mi mujer a dormir a casa; que descanse la pobre, lleva mucho tiempo a mi lado en un sillón y amanece como una alcayata. Piropeo a la sanitaria y ella hace que se enfada, pero yo sé que le encanta. Cosas de mujeres.

Si me aburro mucho, me pongo rígido, me cimbreo un poco, vuelvo los ojos y dejo que se me caiga la baba. Entonces me ponen algo que me deja flotando varias horas. Gratis, y mejor que la buena hierba, o sea que no puedo quejarme.

En fin, ellos siguen enredando. Vuelven a preguntarme si me ha pasado otras veces, y yo que sí, que cuántas, y yo que dos o tres, que desde cuándo, y yo que desde la Comunión de mi chico…, después que cuantos años hace de la Primera Comunión de mi niño, ¡qué importará eso! Tendrán muchos estudios, pero conmigo no aciertan.

Me parece, (es mi modesta opinión), que esto que me pasa es porque tengo alergia a las avispas y cuando me pican me quedo muerto, pero ellos sabrán, que son los médicos. Mientras tanto yo aquí, como un señor: a mesa y mantel.

 

Virginia Reguera Parra

 

Ganador del I Certamen de Alergia y Humanidades en la categoría de “Relatos”