¿Es conveniente hacerse una “prueba de alergia sobre la piel” con un medicamento antes de administrárselo?
La respuesta es no. La realización de este tipo de prueba sin criterios de preparación no tiene ningún valor predictivo y además puede inducir una sensibilización al medicamento, que condicione una futura reacción. Las pruebas cutáneas deben ser realizadas bajo indicación del alergólogo ante la sospecha de alergia a un medicamento, pero nunca como pruebas previas a su empleo terapéutico.
¿Cómo es posible hacerse alérgico a un medicamento habiéndolo tomado antes sin problemas?
Existe el concepto erróneo de que un medicamento no puede causar una reacción alérgica si ya se ha tolerado. Para estar sensibilizado a un medicamento es condición indispensable una exposición previa (generalmente intensa y frecuente), de forma que en un posterior contacto ocurra la reacción alérgica. En ocasiones no existe contacto previo con el fármaco, pero sí con un agente estructuralmente similar que puede condicionar la sensibilización a todo el grupo farmacológico.
¿Es posible ser alérgico a todos los antibióticos?
La respuesta es no. Los antibióticos son fármacos empleados en el tratamiento de las infecciones. Entre estos medicamentos se encuentran las penicilinas, consideradas una de las causas más frecuentes de alergia a fármacos. Pero también existen muchos otros tipos de antibióticos, sin relación con las penicilinas y con baja incidencia de alergia. Si tenemos en cuenta que la probabilidad de ser alérgico a dos medicamentos distintos es muy baja, resulta imposible ser alérgico a “todos” los antibióticos.
¿Por qué el paciente “alérgico a aspirina” no puede tomar otros antiinflamatorios?
La aspirina (ácido acetilsalicílico) es un fármaco del grupo de los “antiinflamatorios no esteroideos” (AINES). Estos fármacos pueden inducir “reacciones de intolerancia” en personas susceptibles, con las mismas manifestaciones que una reacción alérgica, aunque el mecanismo de la reacción es distinto. De hecho, la mayoría de las reacciones a aspirina que se manifiestan con urticaria o asma corresponden a una intolerancia a los AINES, en cuyo caso habría que evitar este grupo de antiinflamatorios.
¿Puede “quitarse” una alergia a un medicamento?
La respuesta es no. Una vez se desarrolla la sensibilización, ésta se mantiene el resto de la vida. Es posible que, al transcurrir mucho tiempo desde la primera reacción, un contacto aislado con el fármaco no desencadene una nueva reacción, que ocurrirá en sucesivos contactos. En caso de tolerancia de un fármaco al que supuestamente fuimos alérgicos debemos sospechar que nunca lo hemos sido.
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